La versaillina indecente.

Unos nuevos zapatos que presentarte, una nueva historia que contarte, un nuevo icono, una nueva declaración de intenciones. Por supuesto, basada en la corte de Versailles y esta vez su protagonista no podía ser otra que María Antonieta. Una reina que lo tenía todo excepto libertad para cambiar su vida. Y cuando lo intentó la acusaron nada menos que de indecente. Porque la libertad es difícil de conquistar y también de mantener. Pero estas versaillinas te harán sentir más libre. Por partida doble. En la cabeza y en los pies.

La Historia

Otra vez un retrato, pero esta vez uno que escandalizó a una nación. Nos trasladamos a una época en que una reina se cansó de la ostentación de palacio y decidió adoptar un estilo de vida más simple. Se trasladó al Petit Trianon, un palacete en los terrenos de Versailles donde dejo de lado la elaborada ceremonia de la corte francesa, incluida la moda.  Cuando en ese ambiente de libertad se retrató con un vestido ligero, sencillo y cómodo, la nación pensó que había posado para el retrato en su ropa interior y la tacharon de indecente.

Fue acusada también de tratar de hacer que los mercaderes de la seda franceses se quedaran sin negocio. En esa época eran una parte vital de la economía francesa y, al usar telas importadas, se consideraba que la reina respaldaba a una industria textil rival. Además, las capas de muselina del vestido se amoldaban a las piernas, algo que causaba un tremendo escándalo a una sociedad acostumbrada a los miriñaques.

La simplicidad en su forma de vestir fue vista como un insulto a la gloria de la monarquía, ya que se suponía que las reinas francesas debían ser un reflejo de la grandeza del rey.

El escándalo fue de tal magnitud que la reina tuvo que cambiar el retrato a uno más acorde con los intereses de todos. Menos con los suyos.

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La historia

No son los mercaderes de seda, pero también hay ahora intereses. Los modelos de zapatos que ciertos diseñadores se empeñan en que llevemos parecen los miriñaques de otras épocas. Rígidos, estrechos, puntiagudos, incómodos, pensados para que luzcan más sus diseños que para la libertad de nuestros pies. El ideal de zapato elegante para mujeres no tiene en cuenta nuestro estilo de vida.

Inspirada en ese hecho nace la versaillina indecente, increíblemente ligera, sencilla y escotada. ¿Indecente porque se te ven los deditos? No, indecente porque te harán sentir que vas descalza, porque irás cómoda y eso significa libertad. Porque rendimos honor a aquella pintura, a aquella forma de entender la vida de una mujer que ni una reina fue capaz de defender. Y porque ya estamos hartas que sea visto como indecente por la Historia o por la opinión pública el que una mujer busque las vías para ser libre.

Y aquí está la versaillina indecente. Nacida para hacer que nuestros pies se sientan libres, no enjaulados. Y por supuesto, nuestra primera indecente sólo podía presentarse en color nude y champagne. Escotada, femenina, diferente. Hecha con las mejores pieles, sin costuras en los laterales, como siempre y con su forro dorado de cabra, como siempre también.

No escandalizarás a una nación como la reina con su retrato, pero te sentirás escandalosamente cómoda.

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