Los techos de cristal se rompen con zapatos de color rosa.

El 95 % de nuestras clientas sois mujeres. Madres, abuelas, jóvenes profesionales, tías… Para ellas mismas y/o para los peques. O para regalar. Ya lo habíais notado. Es una tienda orientada al público femenino, aunque nos enternecen los abuelos, novios, padres, maridos que compran las tarjetas regalo, el único producto con el que se atreven.

Hoy es el Día Internacional de la Mujer. Y, desgraciadamente, todavía tiene sentido escribir un post como este. Porque aún siguen existiendo muchas injusticias con respecto a la mujer. Ahora y a lo largo de la Historia, así que vamos a aportar nuestro granito de arena sobre una de ellas.

Ya sabéis que, a veces para ilustrar los zapatos, utilizamos imágenes de una película de Sofía Coppola, nuestro homenaje a una gran directora no suficientemente premiada en los Oscar por haber hecho una película demasiado “femenina” (otro gallo hubiera cantado si el tema principal fuesen batallitas, pero el enfoque era otro). La Academia no premia temas rosas.

En esa película hay una escena clave que deja entrever que París no se quedó sin pan porque María Antonieta gastase mucho en vestidos, sino porque ante la debilidad del Rey los ministros de la guerra desviaron ingentes cantidades de fondos para ayudar a EEUU en la guerra de la Independencia. Esa, y no otra, es la razón de que no hubiese siquiera harina que alimentase al pueblo. ¿Cuántos vestidos tendría que usar una reina para arruinar un país? ¿1 por segundo, 4, 20? Con lo que tardaban en arreglarse no habría tiempo material para vestirse y desvestirse. Pero la historia la escriben los hombres, y era más fácil poner una frase indecente en la boca de una reina (“Si no tienen pan, que coman pasteles”) antes de reconocer que apoyar guerras ajenas puede traer miseria y hambre a un pueblo y provocar revoluciones. A favor del rey hay que decir que era un pacifista y en esa revolución siempre quiso evitar un derramamiento de sangre, por lo que no utilizó al ejército contra el pueblo. A cada cual, lo suyo.

let them eat cake

¿Hemos avanzado? Sí, no cabe duda. Pero después de haber resuelto las injusticias de brocha gorda, nos queda cambiar las de pincel fino. No pretendemos ser mejores que ellos, pero no somos peores. Todavía queda mucho techo de cristal que romper y ahora entendemos por qué. No es un único cristal. Son muchos. Sigamos tirando zapatos. Por supuesto, de color rosa.

techo cristal

Comments

  1. Un pie en Versailles

    Gracias por tu comentario, Concha. Un abrazo.

    http://www.elsitiodeconcha.wordpress.com 11 de septiembre de 2015 at 10:51 am dijo:

    Es cierto lo que dices, calumnia que algo queda.
    María Antonieta no fue más que una victima de su tiempo. ¿ Cuántas mujeres quizás vivieron mejor que ella en Francia con la suerte de no estar en el ojo del huracán ?.
    Tenemos que situarnos en el siglo XVIII, ¿ Que fue frívola ?, no me cabe duda estoy convencida que la empujaron a ello, tampoco pienso que fuera feliz con esa vida impuesta.
    Una vez guillotinada, sus sucesoras las mujeres de los revolucionarios se vestían en su modista la señora Rose Bertin. Vaya ejemplo.
    La Revolución Francesa fue necesaria, lo que no era necesario era matar a tanta gente.
    Luego la reina María Antonieta ha dado mucho dinero al país. Con su muerte se convirtió en una leyenda y una embajadora de la moda en el mundo.
    Un abrazo